DOCENTE DE PRIMARIA

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DAIP/CRT

lunes, 24 de marzo de 2014

Julián el fideito


Un niño que se llamaba Julián y tenía 5 años.
Era tan delgadito que sus amigos le llamaban "el fideito".
Julián no comía "nada de nada". Todos los días, a la hora de comer, le tocaba una rabieta.
Un día, estaba jugando en el jardín de su casa, cuando de repente oyó un susurro:
- ¡Sss, Julián, sss!
- ¿Quién es?, dijo asustado.
- ¡Soy yo!, contestó la voz. Soy el viento y vengo a por ti.
Julián se rio y dijo:
- ¿A por mí?, ¿por qué?.
El viento le dijo:
- Porque estás tan delgadito que puedo hacer contigo lo que quiera.
Entonces, dio un soplido y Julián apareció en lo alto de un árbol.
- ¡Socorro!, ¡bájame!, dijo asustado. ¡Quiero volver a mi casa!.
- ¡Ja, ja, ja!, se rio el viento. Bueno, está bien por hoy, pero otro día volveré a por ti para divertirme otro rato.
Julián regresó a casa temblando de miedo y cuando su mamá le vio llegar, fue corriendo hacia él y le preguntó:
- ¿Qué te ha pasado, cariño?. ¿Por qué estás asustado?.
- Mamá, ha venido el señor Viento y soplando me ha llevado de un lado a otro. He pasado mucho miedo y me ha dicho que volverá.
Su mamá le consoló y le dijo:
- No volverá a ocurrir, pero tienes que hacerme caso. Hoy comerás un plato de lentejas y una naranja.
- Pero, mamá, ¡no me gustan las lentejas!, ¡odio la fruta! - contestó Julián.
- ¡No rechistes, hijo!, ¡pruébalo y verás como te gusta!.
Julián comió todo lo que su mamá le había preparado. Descubrió que comer no era tan malo y que algunas cosas estaban muy sabrosas.
En poco tiempo se puso alto y fuerte y ya no parecía un fideito.
Una tarde, el señor Viento volvió, pero Julián no se asustó y le dijo:
- ¡Anda, ven a por mí, si puedes!.
El viento sopló y sopló, pero el niño ni se movió.
Julián le dijo:
- ¡Ya no soy débil y flacucho porque me alimento bien y como de todo!.
Y entonces, el viento, al ver que ya no podía con él, se alejó y no volvió a molestarlo nunca más.

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