
Cierta vez, un puma vio un corderito que estaba pastando y se lanzó en su persecución. El corderito comenzó a correr apresuradamente.
Sintiendo que era alcanzado se paró bruscamente y le pidió al puma como último deseo, que tocara la flauta para que alegrara sus últimos momentos.
La música atrajo a unos perros de una chacra vecina y comenzaron a ladrar poniendo al felino en precipitada fuga
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario